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sábado, abril 20

Como controlar los sueños...

 Y más información sobre los sueños para todos aquellos que estén interesados en controlar un poco más su subconsciente a la hora de dormir y sacarle un buen provecho a eso, sobre todo porque es una muy buena práctica para el crecimiento y desarrollo espiritual, ya que ayuda a mejorar nuestras vidas desde lo más profundo de nuestra alma.

Con el alma... Luz, In láak'ech!!! ૐ

♥
♥♥

 Aunque suena a utopía el control de los sueños se acepta como un hecho comprobado científicamente. Es desde 1975, cuando una serie de experimentos demostraron que era posible. Alan Worsey en Gran Bretaña y Stephen LaBerge en California, son dos investigadores que, de manera independiente, aportaron evidencia experimental sobre la existencia del sueño lúcido y aprendieron a provocar deliberadamente este fenómeno. Ambos fueron capaces de comunicarse “con el exterior” mientras dormían mediante señales previamente acordadas (tales como mover los ojos de una manera particular o respirar con mayor rapidez). Los sujetos no sólo llevaron a cabo dichas acciones sino que lo hicieron precisamente en los momentos en que el equipo electrónico señalaba que estaban soñando. De este modo demostraron que era posible actuar conscientemente mientras dormimos.

El Aprendizaje del Sueño Lúcido

Primer paso: Recordar los sueños

Hablando en términos generales, quienes quieren recordar sus sueños pueden hacerlo y aquellos que, por el contrario, no desean hacerlo, no suelen recordarlos. A ciertas personas les basta simplemente con tener la intención de recordar y con ser plenamente conscientes de esta intención antes de acostarse. Un modo eficaz de fortalecer esta decisión consiste en tener un diario de sueños sobre la mesa velador e ir anotando en él, apenas nos despertemos, todos los pormenores que podamos recordar de nuestro sueño. Cuantos más sueños apuntemos, más fácil nos será recordarlos. Por otra parte, la lectura de este diario puede procurarnos el beneficio adicional de ayudarnos a comprender la verdadera naturaleza de nuestros sueños y contribuir, de este modo, a reconocerlos con más facilidad en el mismo momento en que están aconteciendo.

Un método infalible para aumentar la capacidad de recordar los sueños consiste en habituarnos a preguntarnos «¿Qué es lo que he soñado?» cada vez que nos despertemos. Éste debería ser nuestro primer pensamiento cada vez que nos despertáramos, sin renunciar ante la primera tentativa sino permaneciendo totalmente inmóviles y concentrados, perseverando pacientemente en el intento hasta lograr recordar el sueño.

Como ocurre con cualquier otro proceso, el aprendizaje de la capacidad para recordar los sueños constituye un proceso, en ocasiones, lento. Debido a ello, es muy importante no desalentarnos en el caso de que las primeras tentativas no se vean coronadas por el éxito. A la larga, quien persiste en la práctica termina obteniendo resultados evidentes.

Es importante mejorar el recuerdo de los sueños porque es imposible tener un sueño lúcido sin recordarlo.

II. Inducción al Sueño Lúcido

Hay muchísimas técnicas distintas para llegar a tener sueños lúcidos. La más frecuente (y única que trato aquí) consiste en comenzar teniendo un sueño común, darse cuenta por algún motivo que se está soñando, y a partir de ese momento entrar en estado de lucidez. Este tipo de experiencia se llama DILD (Dream Induced Lucid Dreams) justamente porque comienza en un sueño. Esta es la que la mayoría de la gente, sin entrenamiento alguno, logra al menos una vez en la vida espontáneamente.

Para inducirlos el primer paso es practicar el ejercicio de recordar los sueños al despertar (tal y como explicábamos en el anterior punto). Si nos levantamos apurados por entrar en nuestras obligaciones diarias, poco éxito podemos tener en lograr sueños lúcidos. Por eso conviene despertarse poco a poco, tratar de no abrir los ojos en seguida, recordar los sueños lo mejor que podamos, con todos los detalles posibles, y anotarlos.

En la noche, antes de dormir, conviene decirse - e incluso anotar - qué es lo que uno desea hacer cuando adquiera lucidez, e ir a dormir con la intención de lograrlo. Repítete con convicción “me daré cuenta de estar soñando”. El simple hecho de desearlo es suficiente como para proporcionarnos un punto de partida.

El siguiente paso es estar siempre atentos a las señales de los sueños mediante chequeos de realidad.

III. Test de Realidad

En los sueños pasan cosas muy raras, cosas que por sentido común deberían delatarnos que estamos soñando. Pero a pesar de ello la mayoría de las veces somos incapaces de darnos cuenta. Tomamos todo como viene, creyendo que los acontecimientos más inverosímiles son verdaderos y al despertar nos preguntamos: “¿Como no me di cuenta de que era un sueño? ¡Era tan obvio!”

Si ante determinadas situaciones nos acostumbramos a preguntamos si estamos soñando durante el día -en la vigilia-, con el tiempo nuestro cerebro se programa también para hacerlo durante la noche -mientras efectivamente estamos soñando-. Varias veces al día conviene hacerse esta pregunta, entrenando al cerebro para hacerlo en todo momento.

El simple hecho de acostumbrarse a autoformularse esta pregunta es un paso elemental si se desea tener sueños lúcidos. La respuesta, cuando es negativa, suele ser automática: La realidad es contundente y cuando estamos en ella sabemos darnos cuenta con facilidad de que no es un sueño. Pero por el contrario, cuando estamos en el sueño no es tan automático. El hecho de dudar sobre la respuesta, nos da una pauta de que debe ser un sueño, porque en la realidad casi siempre nos damos cuenta en seguida de que no lo es. Podemos hacer entonces, para no tener ninguna duda, alguna de las siguientes pruebas:

Intentar atravesarnos la palma de la mano con un dedo de la otra mano.
Intentar volar.
Mirar con detalle las cosas, especialmente los bordes. Si son borrosos se trata de un sueño.
Mirar el reloj, o intentar leer algo. Si las letras y números cambian es un sueño.
Encender una luz o activar un aparato y ver si reaccionan de forma extraña.
Atravesar con nuestra mano una pared o cuerpo sólido.
Movilizar objetos con la mente, o hacer aparecer algo.
Estas pruebas no sólo nos ayudan a determinar que estamos en estado de sueño y no de vigilia, sino que también sirven para “convencernos” de que estamos soñando y aumentar nuestra lucidez.

Es posible que le tome al menos una o dos semanas antes de tener su primer sueño lúcido, así que no se desespere. Recuerde también que su primer sueño lúcido probablemente sea muy corto y un tanto confuso. Eventualmente sus sueños lúcidos aumentarán en duración y frecuencia, al igual que se incrementará el control que usted tiene sobre los mismos.

IV. Qué se puede hacer

Una advertencia: Se deberá tener un propósito claro para los sueños lúcidos cuando se vaya a dormir. En otras palabras, cada noche se debe considerar qué se quiere hacer cuando se tenga un sueño lúcido, y seleccionar una cosa. En el mundo onírico las posibilidades son infinitas, pero aquí tienen varías ideas de lo que podrían intentar.

    Volar
    Atravesar muros o espejos
    Movilizar objetos con la mente
    Cambiar el entorno/paisaje
    Hacer aparecer/desaparecer gente y objetos
    Resolver problemas matemáticos simples
    Leer y recordar una vez despierto lo que se leyó
    Recordar durante el sueño algo que se propuso antes de dormirse
    Metamorfosear

lunes, marzo 18

Consciente de estar soñando, pero soñando estar despierto

 Un interesante texto sobre los sueños conscientes y que nos pueden ayudar a vivir otra realidad, lo que significaría más tiempo de vida...

Con el alma... Luz, In láak'ech!!! ૐ

♥
♥♥

 Una persona invierte en dormir alrededor de 30 años de su vida. Invierte, sí. Porque dormir es vital para recuperarse de la fatiga del día y mantener a pleno rendimiento las funciones vitales. Sin embargo, imagina que conservando esa faceta del descanso intacta, pudieras llegar a controlar tus sueños de tal manera que esos 30 años se sumaran a tu experiencia vivida con la misma credibilidad y lucidez que cualquier otro episodio o vivencia…

Algunos estudiosos del apasionante y siempre misterioso mundo onírico exaltan los encantos del sueño lúcido, aquel en el que el soñador es plenamente consciente de que está soñando. Es el caso de la filósofa y psicóloga británica Celia Green, para quien éstos difieren de los sueños normales en que son notablemente realistas y tienen una calidad emocional mayor. Certifica además que podemos llegar a inducir y controlar nuestros sueños con tácticas muy simples.

Tácticas para controlar tus sueños

Para aprender a tener sueños lúcidos es importante mejorar el recuerdo de nuestros sueños. Anotar en un diario las impresiones que tenemos en cuanto despertamos puede ser de gran ayuda. Por otra parte, el denominado “test de realidad” nos ayuda a discernir entre sueño y vigilia. Sin ir más lejos, el amuleto que los protagonistas de la magistral Origen utilizan para distinguir realidad de sueño o la comprobación por parte del personaje de Waking Life de que los interruptores de luz funcionan son sólo algunas pruebas de realidad. Hay que repetirlas inmediatamente después de despertarse y varias veces al día, ya que ayudará a alcanzar la lucidez. A las pruebas de realidad, le siguen innumerables tácticas para autoinducirnos el sueño lúcido. Sirva de ejemplo la “incubación de sueños” que consiste en visualizar y pensar un tema sobre el que soñar y en la intención de alcanzar la lucidez conforme nos quedamos dormidos.

Imagina que tras una dura jornada de trabajo, aderezada con el típico enzarce burocrático o administrativo, llegas a casa deseando pillar la cama. Bien, tus ojos empiezan a parpadear, la tenue luz de la habitación se vuelve cada vez más diminuta y en cuestión de minutos tus ojos entreabiertos acaban por cerrarse. Imagina entonces que la práctica concienzuda de esos ejercicios te han proporcionado la capacidad para crear y concebir los sueños que te den la gana, controlarlos, dirigirlos a tu voluntad, como viajar a lugares idílicos. Puedes haber estado ya allí o puedes crear tu escondite perfecto al más mínimo detalle. Puedes sentir el bullicio de la transitada Park Avenue, deleitar tus oídos con una banda de rock en el mítico pub londinense, acariciar las olas al tiempo que contemplas el amanecer con el chico o la chica de tus sueños, o volar con el descargue de adrenalina que un salto real en paracaídas proporciona. Es tu creación, es tu mundo, es tu sueño…y es tu realidad.

Los onironautas califican sus sueños como excitantes, vibrantes y con un plus extra de color. Algunos soñadores experimentados dicen haber alcanzado una especie de hiperrealidad, donde sus sueños alcanzan la categoría de experiencia espiritual.

sábado, febrero 17

Como ser consciente de los sueños

   Extracto de un libro de Osho que nos explica un poco como podemos ser conscientes de los sueños para así ser conscientes de nuestro subconsciente.

Con el alma... Luz, In láak'ech!!! ૐ

♥
♥♥

Prueba esto. Has estado durmiendo cada día, pero todavía no has encontrado el sueño. No lo has visto. Cómo es, cómo llega, cómo te sumes en él. No sabes nada de él. Te has estado sumiendo en él diariamente, saliendo de él, pero no has percibido el instante en el que el sueño llega a la mente, no has percibido qué es lo que sucede. Por eso prueba esto y tras tres meses de esfuerzo, de repente, un día, entrarás en el sueño de forma consciente. Abandónate en la cama, cierra tus ojos y recuerda, recuerda entonces que el sueño está llegando y que “VOY A PERMANECER CONSCIENTE CUANDO LLEGUE EL SUEÑO”. Es muy duro, pero sucede. En un día no sucederá, en una semana no sucederá. Persiste cada día, constantemente recordando que el sueño está por llegar y que “no voy a dejar que llegue sin que lo conozca. Debo ser consciente de cuándo entra el sueño. Debo sentir como sobreviene el sueño, qué es lo que es”.

Y un día, de improviso, el sueño está ahí y tú estás despierto. En ese mismo instante también te haces consciente de tu inconsciente. Y una vez te vuelvas consciente de tu inconsciente nunca volverás a estar dormido del modo usual. El sueño estará presente, pero simultáneamente estarás despierto. Un centro en ti seguirá percibiendo. Todo alrededor será sueño, y un centro seguirá percibiendo. Cuando este centro percibe, los sueños son imposibles. Y cuando los sueños se vuelven imposibles, la ensoñación de despierto también se vuelve imposible. Entonces estás dormido de una forma distinta, y estarás despierto por la mañana de una forma distinta. Esa cualidad distinta llega con el encuentro.

Sacado de Alquimia Suprema. De Osho

viernes, julio 1

La vida es sueño

Si somos conscientes de la cantidad de tiempo en vida que pasamos en un estado de sueño, o durmiendo, podremos entender que es una etapa en nuestra jornada en la que algo más debemos aprender, al igual que durante nuestro estado de vigilia... es durante este tiempo que estamos en contacto con nuestro ser interior y nuestro mundo espiritual más profundamente, así que deberíamos ponerle más atención y aprender un poco más sobre como ser conscientes también durante estos momentos que son mucho más importantes ya que nos conectan a dimensiones superiores de las que estamos acostumbrados.

Este texto nos ilustra un poco esa ideología y algunas de sus características.

El instructor tibetano Tarthang Tulku ha dicho: “Los sueños son una reserva de conocimiento y experiencia, y aun así a menudo se los pasa por alto como vehículo para explorar la realidad.”

Durante más de mil años los budistas tibetanos han usa­do el sueño lúcido como medio de experimentar la naturaleza ilusoria de la realidad personal y como parte de un conjunto de prácticas que, según dicen, llevan a la iluminación y el descubrimiento de la naturaleza última del ser.

También los sufíes utilizan los sueños lúcidos, o algo parecido, para propósitos espirituales. El famoso sufí español del siglo XII Muhyiddin Ibn ‘Arabi parece ser que recomendaba que “una persona debe controlar sus pensamientos en el sueño. Este entrenamiento del estado de alerta [...] producirá al individuo grandes beneficios. Todos deberíamos aplicarnos al logro de esta habilidad de tan gran valor”.

Tarthang Tulku explica los beneficios de los sueños lúcidos del siguiente modo: “Las experiencias que obtenemos a partir de las prácticas que realizamos durante nuestro sueño pueden ser traídas a la experiencia de nuestra vigilia. Por ejemplo, las imágenes aterradoras que vemos en nuestros sueños podemos aprender a cambiarlas por formas pacíficas usando el mismo proceso podemos transmutar en consciencia incrementada las emociones negativas que sentimos durante el día. De este modo podemos usar nuestras experiencias oníricas para desarrollar una vida más flexible”.

“Con práctica continuada”, continúa Tulku, “vemos cada vez menos diferencia entre la vigilia y el estado de sueño. Nuestras experiencias en vigilia se vuelven más vívidas y va­riadas, el resultado de una consciencia más ligera y refinada [...] Esta clase de consciencia, basada en la práctica con los sueños, puede ayudar a crear un equilibrio interior. La consciencia nutre a la mente en una forma que alimenta a todo el organismo viviente. La consciencia ilumina facetas de la mente antes no vistas, e ilumina el camino para que exploremos nuevas dimensiones de la realidad”.

De acuerdo con La Doctrina del Estado de Sueño, un antiguo manual tibetano de yoga del sueño lúcido, la práctica de determinadas técnicas de control de los sueños lleva a la capacidad de soñar con cualquier cosa imaginable. Tulku hace una afirmación similar: “Los yoguis avanzados son capaces de hacer cualquier cosa en sus sueños. Pueden convertirse en dragones o en pájaros míticos, hacerse más gran­des o más pequeños o desaparecer, volver a la infancia y vivir experiencias de nuevo, o incluso volar por el espacio”.

Las posibilidades para el cumplimiento de deseos de este grado de control de los sueños pueden parecer irresistibles, pero los yoguis tibetanos del sueño colocan sus miras muy por encima de la persecución de cualquier placer trivial. Para ellos el sueño lúcido representa “un vehículo para explorar la realidad”, una oportunidad para experimentar con y darse cuenta de la naturaleza subjetiva del estado de sueño y, por extensión, de las experiencias de vigilia también. Ellos consideran que tal comprensión lleva consigo el más profundo de los significados posibles.

Percatarse de que nuestra experiencia de la realidad es subjetiva, más que directa y real, puede tener implicaciones prácticas. De acuerdo con Tulku, cuando pensamos en todas nuestras experiencias como subjetivas y, por tanto, como un sueño, “los conceptos y las auto­identidades que nos han encajonado comienzan a caer. Al volverse menos rígida nuestra auto­identidad, nuestros problemas se vuelven más ligeros. Al mismo tiempo se desarrolla un consciencia en un nivel mucho más profundo”. Como resultado, “incluso las cosas más difíciles se vuelven agradables y fáciles. Cuando uno se da cuenta de que todo es como un sueño, alcanza la consciencia pura. Y la vía para lograr esta consciencia es comprender que toda experiencia es como un sueño”.

Un comentario sobre La Doctrina del Estado de Sueño explica que se necesita una larga práctica y mucha experiencia para comprender el yoga del sueño; tanto la teoría como la práctica son necesarias para completar el viaje. Aquellos que siguen con éxito el sendero del yoga del sueño hasta el final aprenden que:

* 1. Los sueños pueden cambiarse a voluntad.

“…la materia, o la forma en sus aspectos tridimensionales, grande o pequeña, y sus aspectos numéricos, de pluralidad y unidad, está sujeta por completo a la voluntad de uno cuando los poderes mentales se han desarrollado de forma eficiente mediante el yoga”. Como resultado de la experimentación eficiente, el yogui del sueño aprende que cualquier sueño puede ser transformado con solo desearlo. La mayoría de los soñadores lúcidos ya sabrán esto por experiencia.

* 2. Los sueños son inestables

“Un paso más allá y aprende que esa forma, en el estado de sueño, y todos los múltiples contenidos de los sueños, son meramente juguetes de la mente y, por tanto, son inestables como espejismos”. Los soñadores lúcidos experimentados habrán observado esto también por sí mismos. Los sueños lúcidos son tan realistas, pero no tan estables, como las percepciones en vigilia.

* 3. La percepción en vigilia es tan irreal como lo son los sueños.

“Un paso más allá le lleva a la comprensión de que la naturaleza esencial de la forma y de todas las cosas percibidas por los sentidos en el estado de vigilia son igualmente irreales como sus reflejos en el estado de sueño, siendo ambos estados samsáricos, es decir, ilusorios. En esta fase la comprensión del yogui es una cuestión de teoría más que de experiencia. El estado de sueño y el estado de vigilia usan, ambos, los mismos procesos perceptivos para llegar a las representaciones mentales o modelos del mundo. Estos modelos, tanto si son del mundo onírico como del mundo físico, son solo modelos. Como ta­ les, son ilusiones, no la cosa que representan, igual que el mapa no es el territorio y el menú no es la comida.

* 4. La gran revelación: todo es sueño.

“El paso final lleva a la Gran Revelación, que nada dentro del samsara [mundo fenoménico del espacio y del tiempo] es o puede ser otra cosa que irreal como los sueños”. Si comparamos la mente con un televisor, la Gran Revelación es la comprensión de que nada de lo que aparece en la pantalla puede ser otra cosa que una imagen o una ilusión. El tener simplemente la idea, por ejemplo, “de que la mente no puede contener otra cosa que pensamientos”, no es la Gran Revelación, la cual es una cuestión de experiencia, no de teoría.

Bajo esta luz, “la Creación Universal [...] y cada cosa fenoménica que contiene” se ven como “el contenido del Sueño Supremo”. El yogui del sueño experimenta directamente esta nueva perspectiva de la realidad.

Fuente: Cap. 12, Exploring the World of Lucid Dreaming, Stephen LaBerge, Ph.D. Howard Rheingold


sábado, octubre 16

Cómo controlar los sueños

Y más información sobre los sueños para todos aquellos que estén interesados en controlar un poco más su subconsciente a la hora de dormir y sacarle un buen provecho a eso, sobre todo porque es una muy buena práctica para el crecimiento y desarrollo espiritual, ya que ayuda a mejorar nuestras vidas desde lo más profundo de nuestra alma.
 

Con el alma... Luz, In láak'ech!!! ૐ

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Aunque suena a utopía el control de los sueños se acepta como un hecho comprobado científicamente. Es desde 1975, cuando una serie de experimentos demostraron que era posible. Alan Worsey en Gran Bretaña y Stephen LaBerge en California, son dos investigadores que, de manera independiente, aportaron evidencia experimental sobre la existencia del sueño lúcido y aprendieron a provocar deliberadamente este fenómeno. Ambos fueron capaces de comunicarse “con el exterior” mientras dormían mediante señales previamente acordadas (tales como mover los ojos de una manera particular o respirar con mayor rapidez). Los sujetos no sólo llevaron a cabo dichas acciones sino que lo hicieron precisamente en los momentos en que el equipo electrónico señalaba que estaban soñando. De este modo demostraron que era posible actuar conscientemente mientras dormimos.

El Aprendizaje del Sueño Lúcido

Primer paso: Recordar los sueños

Hablando en términos generales, quienes quieren recordar sus sueños pueden hacerlo y aquellos que, por el contrario, no desean hacerlo, no suelen recordarlos. A ciertas personas les basta simplemente con tener la intención de recordar y con ser plenamente conscientes de esta intención antes de acostarse. Un modo eficaz de fortalecer esta decisión consiste en tener un diario de sueños sobre la mesa velador e ir anotando en él, apenas nos despertemos, todos los pormenores que podamos recordar de nuestro sueño. Cuantos más sueños apuntemos, más fácil nos será recordarlos. Por otra parte, la lectura de este diario puede procurarnos el beneficio adicional de ayudarnos a comprender la verdadera naturaleza de nuestros sueños y contribuir, de este modo, a reconocerlos con más facilidad en el mismo momento en que están aconteciendo.

Un método infalible para aumentar la capacidad de recordar los sueños consiste en habituarnos a preguntarnos «¿Qué es lo que he soñado?» cada vez que nos despertemos. Éste debería ser nuestro primer pensamiento cada vez que nos despertáramos, sin renunciar ante la primera tentativa sino permaneciendo totalmente inmóviles y concentrados, perseverando pacientemente en el intento hasta lograr recordar el sueño.

Como ocurre con cualquier otro proceso, el aprendizaje de la capacidad para recordar los sueños constituye un proceso, en ocasiones, lento. Debido a ello, es muy importante no desalentarnos en el caso de que las primeras tentativas no se vean coronadas por el éxito. A la larga, quien persiste en la práctica termina obteniendo resultados evidentes.

Es importante mejorar el recuerdo de los sueños porque es imposible tener un sueño lúcido sin recordarlo.

II. Inducción al Sueño Lúcido

Hay muchísimas técnicas distintas para llegar a tener sueños lúcidos. La más frecuente (y única que trato aquí) consiste en comenzar teniendo un sueño común, darse cuenta por algún motivo que se está soñando, y a partir de ese momento entrar en estado de lucidez. Este tipo de experiencia se llama DILD (Dream Induced Lucid Dreams) justamente porque comienza en un sueño. Esta es la que la mayoría de la gente, sin entrenamiento alguno, logra al menos una vez en la vida espontáneamente.

Para inducirlos el primer paso es practicar el ejercicio de recordar los sueños al despertar (tal y como explicábamos en el anterior punto). Si nos levantamos apurados por entrar en nuestras obligaciones diarias, poco éxito podemos tener en lograr sueños lúcidos. Por eso conviene despertarse poco a poco, tratar de no abrir los ojos en seguida, recordar los sueños lo mejor que podamos, con todos los detalles posibles, y anotarlos.

En la noche, antes de dormir, conviene decirse - e incluso anotar - qué es lo que uno desea hacer cuando adquiera lucidez, e ir a dormir con la intención de lograrlo. Repítete con convicción “me daré cuenta de estar soñando”. El simple hecho de desearlo es suficiente como para proporcionarnos un punto de partida.

El siguiente paso es estar siempre atentos a las señales de los sueños mediante chequeos de realidad.

III. Test de Realidad

En los sueños pasan cosas muy raras, cosas que por sentido común deberían delatarnos que estamos soñando. Pero a pesar de ello la mayoría de las veces somos incapaces de darnos cuenta. Tomamos todo como viene, creyendo que los acontecimientos más inverosímiles son verdaderos y al despertar nos preguntamos: “¿Como no me di cuenta de que era un sueño? ¡Era tan obvio!”

Si ante determinadas situaciones nos acostumbramos a preguntamos si estamos soñando durante el día -en la vigilia-, con el tiempo nuestro cerebro se programa también para hacerlo durante la noche -mientras efectivamente estamos soñando-. Varias veces al día conviene hacerse esta pregunta, entrenando al cerebro para hacerlo en todo momento.

El simple hecho de acostumbrarse a autoformularse esta pregunta es un paso elemental si se desea tener sueños lúcidos. La respuesta, cuando es negativa, suele ser automática: La realidad es contundente y cuando estamos en ella sabemos darnos cuenta con facilidad de que no es un sueño. Pero por el contrario, cuando estamos en el sueño no es tan automático. El hecho de dudar sobre la respuesta, nos da una pauta de que debe ser un sueño, porque en la realidad casi siempre nos damos cuenta en seguida de que no lo es. Podemos hacer entonces, para no tener ninguna duda, alguna de las siguientes pruebas:

Intentar atravesarnos la palma de la mano con un dedo de la otra mano.
Intentar volar.
Mirar con detalle las cosas, especialmente los bordes. Si son borrosos se trata de un sueño.
Mirar el reloj, o intentar leer algo. Si las letras y números cambian es un sueño.
Encender una luz o activar un aparato y ver si reaccionan de forma extraña.
Atravesar con nuestra mano una pared o cuerpo sólido.
Movilizar objetos con la mente, o hacer aparecer algo.
Estas pruebas no sólo nos ayudan a determinar que estamos en estado de sueño y no de vigilia, sino que también sirven para “convencernos” de que estamos soñando y aumentar nuestra lucidez.

Es posible que le tome al menos una o dos semanas antes de tener su primer sueño lúcido, así que no se desespere. Recuerde también que su primer sueño lúcido probablemente sea muy corto y un tanto confuso. Eventualmente sus sueños lúcidos aumentarán en duración y frecuencia, al igual que se incrementará el control que usted tiene sobre los mismos.

IV. Qué se puede hacer

Una advertencia: Se deberá tener un propósito claro para los sueños lúcidos cuando se vaya a dormir. En otras palabras, cada noche se debe considerar qué se quiere hacer cuando se tenga un sueño lúcido, y seleccionar una cosa. En el mundo onírico las posibilidades son infinitas, pero aquí tienen varías ideas de lo que podrían intentar.
  • Volar
  • Atravesar muros o espejos
  • Movilizar objetos con la mente
  • Cambiar el entorno/paisaje
  • Hacer aparecer/desaparecer gente y objetos
  • Resolver problemas matemáticos simples
  • Leer y recordar una vez despierto lo que se leyó
  • Recordar durante el sueño algo que se propuso antes de dormirse
  • Metamorfosear

viernes, octubre 15

Consciente de estar soñando, pero soñando estar despierto

Un interesante texto sobre los sueños conscientes y que nos pueden ayudar a vivir otra realidad lo que significaría más tiempo de vida.

Con el alma... Luz, In láak'ech!!! ૐ

♥
♥♥



Una persona invierte en dormir alrededor de 30 años de su vida. Invierte, sí. Porque dormir es vital para recuperarse de la fatiga del día y mantener a pleno rendimiento las funciones vitales. Sin embargo, imagina que conservando esa faceta del descanso intacta, pudieras llegar a controlar tus sueños de tal manera que esos 30 años se sumaran a tu experiencia vivida con la misma credibilidad y lucidez que cualquier otro episodio o vivencia…

Algunos estudiosos del apasionante y siempre misterioso mundo onírico exaltan los encantos del sueño lúcido, aquel en el que el soñador es plenamente consciente de que está soñando. Es el caso de la filósofa y psicóloga británica Celia Green, para quien éstos difieren de los sueños normales en que son notablemente realistas y tienen una calidad emocional mayor. Certifica además que podemos llegar a inducir y controlar nuestros sueños con tácticas muy simples.

Tácticas para controlar tus sueños

Para aprender a tener sueños lúcidos es importante mejorar el recuerdo de nuestros sueños. Anotar en un diario las impresiones que tenemos en cuanto despertamos puede ser de gran ayuda. Por otra parte, el denominado “test de realidad” nos ayuda a discernir entre sueño y vigilia. Sin ir más lejos, el amuleto que los protagonistas de la magistral Origen utilizan para distinguir realidad de sueño o la comprobación por parte del personaje de Waking Life de que los interruptores de luz funcionan son sólo algunas pruebas de realidad. Hay que repetirlas inmediatamente después de despertarse y varias veces al día, ya que ayudará a alcanzar la lucidez. A las pruebas de realidad, le siguen innumerables tácticas para autoinducirnos el sueño lúcido. Sirva de ejemplo la “incubación de sueños” que consiste en visualizar y pensar un tema sobre el que soñar y en la intención de alcanzar la lucidez conforme nos quedamos dormidos.

Imagina que tras una dura jornada de trabajo, aderezada con el típico enzarce burocrático o administrativo, llegas a casa deseando pillar la cama. Bien, tus ojos empiezan a parpadear, la tenue luz de la habitación se vuelve cada vez más diminuta y en cuestión de minutos tus ojos entreabiertos acaban por cerrarse. Imagina entonces que la práctica concienzuda de esos ejercicios te han proporcionado la capacidad para crear y concebir los sueños que te den la gana, controlarlos, dirigirlos a tu voluntad, como viajar a lugares idílicos. Puedes haber estado ya allí o puedes crear tu escondite perfecto al más mínimo detalle. Puedes sentir el bullicio de la transitada Park Avenue, deleitar tus oídos con una banda de rock en el mítico pub londinense, acariciar las olas al tiempo que contemplas el amanecer con el chico o la chica de tus sueños, o volar con el descargue de adrenalina que un salto real en paracaídas proporciona. Es tu creación, es tu mundo, es tu sueño…y es tu realidad.

Los onironautas califican sus sueños como excitantes, vibrantes y con un plus extra de color. Algunos soñadores experimentados dicen haber alcanzado una especie de hiperrealidad, donde sus sueños alcanzan la categoría de experiencia espiritual.

jueves, octubre 7

Como ser consiente de los sueños

Extracto de un libro de Osho que nos explica un poco como podemos ser conscientes de los sueños para así ser conscientes de nuestro subconsciente.

Con el alma... Luz, In láak'ech!!! ૐ

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♥♥


Prueba esto. Has estado durmiendo cada día, pero todavía no has encontrado el sueño. No lo has visto. Cómo es, cómo llega, cómo te sumes en él. No sabes nada de él. Te has estado sumiendo en él diariamente, saliendo de él, pero no has percibido el instante en el que el sueño llega a la mente, no has percibido qué es lo que sucede. Por eso prueba esto y tras tres meses de esfuerzo, de repente, un día, entrarás en el sueño de forma consciente. Abandónate en la cama, cierra tus ojos y recuerda, recuerda entonces que el sueño está llegando y que “VOY A PERMANECER CONSCIENTE CUANDO LLEGUE EL SUEÑO”. Es muy duro, pero sucede. En un día no sucederá, en una semana no sucederá. Persiste cada día, constantemente recordando que el sueño está por llegar y que “no voy a dejar que llegue sin que lo conozca. Debo ser consciente de cuándo entra el sueño. Debo sentir como sobreviene el sueño, qué es lo que es”.

Y un día, de improviso, el sueño está ahí y tú estás despierto. En ese mismo instante también te haces consciente de tu inconsciente. Y una vez te vuelvas consciente de tu inconsciente nunca volverás a estar dormido del modo usual. El sueño estará presente, pero simultáneamente estarás despierto. Un centro en ti seguirá percibiendo. Todo alrededor será sueño, y un centro seguirá percibiendo. Cuando este centro percibe, los sueños son imposibles. Y cuando los sueños se vuelven imposibles, la ensoñación de despierto también se vuelve imposible. Entonces estás dormido de una forma distinta, y estarás despierto por la mañana de una forma distinta. Esa cualidad distinta llega con el encuentro.

Sacado de alquimia suprema. De Osho